ORIENTACIÓN EDUCATIVA

     Bajo la orientación educativa  se agrupa todo el conjunto de medidas contempladas en el sistema educativo para adecuar la enseñanza a las características y necesidades personales de cada estudiante: el sistema de orientación y las estructuras que lo sustentan, las medidas de atención a la diversidad, las medidas de compensación de situaciones sociales o culturales desfavorecidas y la escolarización del estudiante con necesidades educativas especiales por condiciones personales de discapacidad o sobredotación (Educación Especial); es por ello que el todo orientador debe contar con un perfil bien definido donde debe resaltar; sus sentimientos, ser coherente, asertivo, investigar y sobre todo debe romper con todos los estereotipo del  vínculo dependiente, ya que la orientación educativa, psicopedagógica y profesional forma parte del conjunto de factores que favorecen la calidad de la enseñanza y es uno de los principios a los que debe atender la actividad educativa.
En el campo de la orientación profesional  las funciones y los roles del orientador dependen de: sus objetivos, destinatarios, modelos y contextos, y se agrupan en: valoración y diagnóstico de necesidades, diseño y planificación de las necesidades, ayuda orientadora y estímulos sistemáticos, evaluación de intervención y contexto.
Por otra parte la identidad vocacional-ocupacional del orientador solo podrá ser consolidada a través de la praxis profesional en permanente confrontación con los conocimientos científicos y técnicos que la misma le demanda. Este proceso de aprehender el rol evidentemente implica la posibilidad de búsqueda, descubrimientos en relación a sus propios límites, como así también afirmar el potencial creativo necesario para la compleja pero apasionante tarea de acompañar a otros en la elección de quién ser y qué hacer para dar un sentido dignificante a la existencia humana.
Desde de este contexto el perfil del orientador debe estar conformado por diferentes conocimientos, habilidades, actitudes y valores  así como desarrollar las competencias necesarias para hacer correctamente su labor ya que el papel del orientador educativo es de suma importancia en el proceso de intervención ya que la carrera se basa en la orientación de sujetos que se encuentran desadaptados o con alguna problemática que  le impide desarrollarse al máximo en lo educativo y personal.
Para Ayala (1998), la orientación es un proceso de relación con el estudiante, siendo la meta el esclarecimiento de la identidad vocacional, estimulando la capacidad de decisión y buscando la satisfacción de sus necesidades internas de orientación, al igual que las demandas que la realidad exterior le presenta. De acuerdo con Molina (2001), la orientación vocacional en la educación es un proceso dirigido al conocimiento de diversos aspectos personales: capacidades, gustos, intereses, motivaciones personales, en función del contexto familiar y la situación general del medio donde se está inserto para poder decidir acerca del propio futuro.
Tales reflexiones llevan a proponer que la práctica de la orientación se sustente en una visión alternativa de carácter psicosocial. Un enfoque psicosocial hace referencia a un nivel de explicación de los fenómenos del comportamiento humano que intenta integrar lo psicológico y lo sociocultural. Tal propuesta tiene como elemento teórico nuclear los fenómenos de la interacción social comunicativa en los diferentes niveles de organización humana: interindividual, grupal e intergrupal-organizacional y sociedad.
Según Tyler (1978:87), la orientación intenta “descubrir el potencial de cada sujeto y ver que cada uno tenga su oportunidad para desarrollar ese potencial al máximo en lo que mejor pueda ofrecer a sí mismo y al mundo” Molina, D. L.: Concepto de orientación educativa: diversidad y aproximación Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) Senta (1979:169), plantea la orientación como “un proceso o conjunto de acciones para ayudar a otros en la solución de situaciones críticas y conflictivas o en la satisfacción de necesidades para el logro de un estado de bienestar”
Para Bisquerra (1998:9), la orientación es “un proceso de ayuda continua a todas las personas, en todos sus aspectos, con el objeto de potenciar el desarrollo humano a lo largo de toda la vida”. El concepto de orientación de los autores reseñados se enmarca en el desarrollo personal-social, dirigida a promover la autoestima, relaciones humanas, socialización y atención a las necesidades e intereses del individuo, de acuerdo a sus potencialidades, habilidades y destrezas.
En la actualidad, el cambio constante que se experimenta en todos los niveles del desenvolvimiento humano, como consecuencia del avance tecnológico, la globalización y los adelantos científicos, han llevado al hombre a una dinámica acelerada que acrecienta la interdependencia en las relaciones sociales manifestándose en toda la estructura social y cultural del hombre y propiciando cambios en la forma de abordar el estudio de los fenómenos.
En educación, movimientos de corte psicosocial como visión integradora se acentúan con más fuerza y han permitido abandonar las posturas psicológistas estáticas o las sociologistas exclusivas que anteriormente predominaban, para “globalizar” la visión de ese ser sujeto y objeto de la educación que es el estudiante y todo lo que a él concierne.
El ser humano realmente se construye desde la interacción con otros, desde lo que recibe y aporta en su vida diaria y cotidiana. Por tanto, la orientación tiene ante sí un nuevo lineamiento desde un enfoque psicosocial donde las representaciones sociales que parten del conocimiento del sentido común y cotidiano y la comunicación surgida de estas interacciones cotidianas se convierten en las nuevas bases teóricas que la fundamentan.
Como Orientadores la importancia de adquirir competencias lo es todo por ejemplo, me explico en la manera en que uno tiene la capacidad y autocontrol para manejar una situación adecuada, pueden ser competencias emocionales como profesionales, como por ejemplo emocional, relacional aprender a aprender y digital; en varios casos tenemos que actualizarnos en todo, tecnologías, ciencia, entre otros, con la finalidad de hacer un trabajo excelente y digno de una competencia a desarrollar según sea presente la necesidad en conjuntos con el cliente, pues el cambio es de ambos tanto Orientador como Paciente a tratar, y señalar, no todo la culpa es del Orientador, según el esfuerzo de la persona observaremos e incluso veremos los cambios positivos en todo en el mundo si nos en adentrarnos más fondo a lo más grande, que es el mundo actual que requiere drásticamente una evolución a la voz de ya.
Como futuros interventores, indagar en la búsqueda de ser un orientador capaz de resolver necesidades o problemáticas, nos lleva a lo mismo a crear un propio papel en pocas palabras un currículo personal, con eso se adquiere un dato importante que estamos buscando; pues la identidad del orientador se lograra con procesos y aprendizajes continuos que nos lleven a una buena relación de ambiente y armonía con los clientes a trabajar y al desarrollar más que nada nuestro trabajo profesional y académico.
No solo es eso basta más. Tener liderazgo y personalidad habla muy bien de un Orientador que distinguí lo que quiere su personalidad, no es fácil la tarea ni muchos menos trabajoso pero si lo es indispensable hoy en estos tiempos actuales que van cada día a día estar peores que nunca, tener los fundamentos teóricos que respaldaran el trabajo y la dignidad de que hiciste algo por hacerlo sin hacerlo por recibir algo en cambio, yo sé que en la vida todo se hace por algo, como futuro orientador espero no enfréntame circunstancias como la corrupción que arruine mi identidad que con esfuerzos y alegría llegué a conseguir a lo largo de la carrera profesional.
Densy Yanez

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